Acuerdo del Gobierno con el FMI: el daño de la procrastinación

OPINIÓN | Hasta ahora se conoce poco y nada de lo que se está negociando. De esta forma, las definiciones se postergan y esto genera incertidumbre y cierto temor en los mercados.

Alberto Fernández y Martín Guzmán brindaron los detalles de la negociación con el FMI a los gobernadores provinciales (Foto: Télam).

La postergación del acuerdo con el FMI le ha hecho mucho daño a la maltrecha economía argentina. Por sí solo el acuerdo no resolverá los problemas estructurales que hace años arrastra nuestro país, pero representa un punto de partida indispensable si se pretende resolver la actual crisis de confianza y, en el mejor de los casos, podría delinear un camino de mayor certidumbre para los próximos años.

A pesar de lo crítico que resulta el acuerdo para el futuro de la Argentina, hasta ahora se conoce poco y nada de lo que se está negociando. El ministro Guzmán y el presidente Fernández hacen esfuerzos discursivos para mostrar supuestos avances y entendimientos parciales, sin embargo, lo cierto es que sigue sin haber novedades concretas. Las definiciones se postergan y esto genera incertidumbre y cierto temor en los mercados.


En distintos momentos el gobierno envió señales de que aceleraría las negociaciones, sin embargo, todo se postergó hasta el último minuto. De hecho, el día de las elecciones, el presidente Fernández aseguró que en la primera semana de diciembre enviaría al Congreso “el programa económico plurianual” que se estaba negociando. Esto no sucedió.

El gobierno apenas terminó enviando el Presupuesto 2022, que de todas formas no logró aprobar. Argentina ya no puede seguir demorando más el acuerdo, porque simplemente no cuenta con los dólares suficientes para hacer frente a los vencimientos que caen en 2022. Adicionalmente, en marzo podría caer en default con el Club de París, que pide que se llegue a un acuerdo con el FMI antes de renegociar la deuda que Argentina mantiene con este grupo de países.

Es indudable a esta altura que dilatar tanto el acuerdo fue muy perjudicial para la Argentina. Considerando el escenario actual, el pasado reciente parece plagado de oportunidades perdidas. Si el gobierno hubiese arreglado con el Fondo antes que hacerlo con los bonistas (o hubiese hecho ambas cosas al mismo tiempo), para tener un programa y darles mayor certidumbre a los acreedores privados, probablemente no veríamos el valor ridículo que tienen los bonos argentinos hoy, a poco más de un año de la reestructuración (el Riesgo País alcanza aproximadamente los 1800 puntos).
 

O si hubiese aprovechado el peor momento de la pandemia por Covid-19, como muchos economistas sugerían, en un contexto tan inusual y de shock global quizás hubiese logrado obtener aquellas concesiones especiales que ahora demanda sin éxito dinero fresco para reforzar las reservas y mejorar las expectativas.


También en términos políticos al gobierno le hubiese convenido avanzar con las negociaciones antes de las elecciones, cuando el presidente Fernández y su equipo aún conservaba algo más de fortaleza. El Frente de Todos enfrenta ahora la peor etapa de la negociación con un presidente muy desgastado y un ministro de Economía de poca credibilidad, ya que prácticamente ninguno de sus pronósticos logró cumplirse. Esto ha quedado de manifiesto en la reunión del jueves entre Guzmán, Fernández y los gobernadores.

Mucho se habló de los mandatarios provinciales de la oposición que prefirieron no ir, pero lo cierto es que ni siquiera asistieron todos los gobernadores oficialistas: Sergio Uñac se ausentó por “motivos personales” y envió a su vice; Alberto Rodríguez Saá, Alicia Kirchner y Gerardo Zamora participaron a través de videoconferencia; Mario Arcioni tampoco viajó y envió a su ministro de Economía.

Martín Guzmán se reúne el lunes con dirigentes opositores

Probablemente, todos ellos ya suponían que nada nuevo se diría en dicho encuentro. Aunque algunos optimistas podían esperar mayores precisiones, Guzmán no brindó información certera y se limitó a expresar conceptos generales o ambiguos e ideas voluntaristas. El lunes se realizará una nueva reunión entre dirigentes de la oposición y el ministro.

La Mesa Nacional de Juntos por el Cambio tomó la decisión de que sus gobernadores y jefes parlamentarios asistan al encuentro, pero ya le reclamaron que deberá llevar algo más consistente. La posición de debilidad del oficialismo también otorga mayor margen de maniobra a la oposición, que hace sus propios planteos e impugna el curso de acción adoptado.

Además, la posición de los negociadores argentinos es hoy asimétrica frente a la situación en la que se encuentran los negociadores del Fondo. Argentina tiene ahora mucho más para perder: no logra acumular reservas a pesar del superávit comercial, acumula cepo tras cepo solo para intentar retener los pocos dólares que le quedan al Banco Central y las dudas provocan una peligrosa tensión en el mercado cambiario y sobre el nivel de precios (la inflación corre al 50% anual y las proyecciones privadas para este año se encuentran en torno del 55%) y ahuyenta a la inversión.


Acuerdo con el FMI: ¿Martín Guzmán y Kristalina Georgieva volverán a estrechar sus manos? (Foto: Ministerio de Economía)

Mientras tanto, el nuevo director del Departamento para el Hemisferio Occidental, el brasileño Ilan Goldfajn, pacientemente se acomoda en su nuevo cargo: prefiere no apresurarse a la hora de evaluar el plan que propone la Argentina para no cometer errores que dañen su impecable reputación basada en la excelencia académica, su paso por el mercado financiero y sobre todo su exitosa gestión en el Banco Central de Brasil. Otro de los errores no forzados de haber esperado tanto.

¿Todo esto implica que no habrá acuerdo? No necesariamente. De hecho, el último pago realizado al FMI (USD 1.892 millones a principios de diciembre) permite suponer que la intención del gobierno sigue siendo la de alcanzar un entendimiento, aunque este podría llegar a último momento.

Mientras tanto, la improvisación que viene mostrando el gobierno y la incertidumbre acumulada generan escepticismo, deteriorando cada vez más el clima económico. Llegamos a este momento cúlmine con una debilidad innecesaria y un daño autoinfligido por haber demorado demasiado y sin una estrategia clara una negociación que se complica cada día más. Procrastinar sin plan, dejar para mañana, tiene sus consecuencias.

Fuente: https://tn.com.ar/opinion/2022/01/08/acuerdo-del-gobierno-con-el-fmi-el-dano-de-la-procrastinacion/

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