«No hay doble comando, pero siempre está la sombra de Cristina”

13 de febrero de 2020

Sergio Berensztein advierte que el Presidente “necesita tiempo” para construir su liderazgo, que dependerá de la economía. El rol de CFK y un pronóstico sombrío para Macri. Larreta 2023.

Alberto Fernández cumplió dos meses en el poder y encara uno de los procesos más complicados: . En el medio, tuvo que salir a poner paños fríos a una interna que se desató, primero, por los exfuncionarios kirchneristas que se encuentran presos y, luego, por Se trata de la primera interna que el jefe de Estado tiene que salir a calmar justo cuando intenta mostrar un poder unificado para comenzar a negociar la deuda con el FMI. “No hay un gobierno homogéneo”, evalúa el analista político Sergio Berensztein en diálogo con Letra P. Además, analiza y niega la existencia de un “doble comando”, aunque reconoce que “siempre está la sombra de Cristina”. “Alberto necesita tiempo para consolidar su liderazgo y la condición fundamental es que le vaya bien económicamente”, señala.

-¿Cómo analiza los primeros dos meses de gestión de Alberto Fernández?

-Es un poco prematuro para hacer una evaluación, pero veo que hay continuidades y discontinuidades con respecto al gobierno de Mauricio Macri. En la continuidad, está el problema fiscal y la deuda externa. El problema de las finanzas públicas cruza siempre a los gobiernos. También hay continuidad en la fragmentación del gabinete. Alberto tiene un gabinete muy numeroso, donde, por ejemplo, hay un ministro de Economía con más protagonismo que poder. En cuanto a las discontinuidades, Alberto es un presidente mucho más político y se muestra más cómodo haciendo política que Macri. Macri tenía un desprecio por las urnas y por las cuestiones más básicas del funcionamiento del sistema político. En cambio, Alberto hace una expresión permanente de su vocación de diálogo, de contención y de juntarse con múltiples sectores.

-¿Cómo ve la relación entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner?

-Si comparamos la relación Macri-Lilita versus Alberto-Cristina vemos que hay una gran diferencia: el respaldo de uno a otro. El vínculo entre Elisa Carrió y Macri fue por momentos bastante tenso, pero cuando la crisis se puso difícil Lilita fue la dirigente más fiel con el gobierno de Macri. En cambio, ahora que la crisis es terrible, no veo mucha vocación de Cristina en callarse o callar a los suyos. En el momento más crítico de la negociación con FMI, salió a pedir una quita de la deuda sabiendo que eso no va a ocurrir. Eso se podría tomar como una provocación. Tal vez, eso tiene la función de contener a los disidentes que ven que este es un gobierno pro Fondo. De todas formas, eso en el exterior no se lee así, se interpreta como una descoordinación, una pelea.

-En este gabinete numeroso que tiene Fernández, ¿el Presidente delega poder?

-No, Fernández es un concentrador de poder. Es el primer jefe de Gabinete que llega a la Presidencia y eso le da un conocimiento del control del Estado que pocos tenían cuando llegaron al poder. (Carlos) Menem, (Fernando) De la Rúa, Cristina y Macri delegaron el poder. Néstor Kirchner se metía en todo y Alberto sabe o cree que sabe de todos los temas. Sin embargo, su salida en la polémica sobre los presos políticos fue impecable, porque pocos conocen la cuestión judicial como él. Al decir que hay prisiones arbitrarias y no presos políticos está protegiendo a Cristina, porque ella tuvo un montón de presos sin juicio y no va a decir que fueron presos políticos. Es una salida inteligentísima.

-¿Por qué no pudo controlar esa discusión ni el?

-Alberto es el Presidente, pero siempre está la sombra de Cristina. Si bien no hay doble comando porque las decisiones las toma él, somos conscientes de que
Alberto llegó al poder por Cristina. Él pudo haber traído un tercio de los votos que obtuvo el Frente de Todos, el resto de los votos son de Cristina. La accionista
mayoritaria del triunfo es ella y su gente. En ese contexto, Alberto necesita tiempo para consolidar su liderazgo y la condición fundamental es que le vaya
bien económicamente. Si no, será muy difícil que se convierta en líder. En el ínterin, no hay un gobierno homogéneo; es un gobierno que se está formando. La
crisis es muy grave. Para enfrentarla, se necesita un plan, un equipo consolidado de gente experimentada y no cometer errores. El Gobierno no tiene ninguna de
las tres cosas.

-¿Hay un líder en el peronismo o está acéfalo?

-El peronismo vive desde hace tiempo un proceso de territorialización, donde los jefes son los gobernadores y los intendentes. De hecho, Alberto es un presidente
sin territorio. Menem tenía La Rioja, Duhalde fue gobernador y Cristina tenía el respaldo de Buenos Aires. Los dueños del poder territorial están jugando un rol
bastante acotado, no han jugado fuerte por Alberto, lo están esperando. Son solidarios con él, desconfían del cristinismo más duro y la enorme mayoría de los
intendentes del conurbano se siente incómoda con el gobernador.

-¿Por qué no hay un vínculo más estrecho entre Axel Kicillof y los intendentes?

-Hay una cuestión de personalidad y también porque Kicillof sabe que es gobernador gracias a Cristina. Es cierto también que los gobernadores bonaerenses de (Carlos) Ruckauf para adelante no han podido construir poder territorial. Además, los intendentes se sienten más cómodos hablando con Máximo (Kirchner) o con Alberto. De hecho, Alberto les dio más espacio en el armado del Gabinete que Kicillof con la designación de Gabriel Katopodis en el Ministerio de Obras Públicas.

-¿Cómo se reconfigura la oposición y qué rol ocupa Mauricio Macri?

-A Macri no lo veo liderando la oposición, tiene problemas hasta para liderar la Fundación de la FIFA. Indudablemente, tiene dificultades enormes para reinventarse y más aún con su reaparición fallida en Villa La Angostura. Además, tiene dos antecedentes históricos que no lo ayudan en nada: ningún presidente que perdió una elección presidencial luego la ganó y ningún expresidente fue competitivo electoralmente para ningún otro cargo. Macri no la tiene fácil para volver al poder.

-¿Quiénes pueden pelear por el liderazgo de la oposición?

-El lugar que ocupe la oposición depende de cómo le vaya al Frente de Todos. En un país donde hay dos grandes coaliciones, uno gana poder porque el otro lo
pierde. La suerte de la oposición en 2021 va a depender de la suerte económica del Gobierno. Si le va muy bien a Alberto, difícilmente tenga una chance y ahí van
aparecer nuevos candidato porque los competitivos se van a guardar.

-¿Rodríguez Larreta se prepara para las elecciones de 2023?

-Por supuesto, puede ser un gran candidato en 2023. ¿El único? Es difícil, porque (Martín) Lousteau tiene aspiraciones y Patricia Bullrich quizás tenga chances si
la seguridad se convierte en una cuestión de primer orden.

Fuente: https://www.letrap.com.ar/nota/2020-2-13-13-50-0–no-hay-doble-comando-pero-siempre-esta-la-sombra-de-cristina

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