Más allá del Mendoexit: irrumpe Cornejo

04 de julio de 2020

El exgobernador declaró que la provincia «tiene todo para vivir como un país independiente». Los motivos detrás de esta iniciativa y el conflicto por una mega obra.

Lograr mucho con poco requiere inteligencia, sagacidad y un gran sentido de la oportunidad. No abundan semejantes atributos en la política argentina. En este sentido, a principios de la semana pasada se conocieron las declaraciones del exgobernador de Mendoza Alfredo Cornejo, acerca de que la provincia «tiene todo para vivir como un país independiente, pero no hoy. Hoy necesita de la Argentina y la Argentina la perjudica en la calificación de riesgo, en el acceso de crédito internacional, para traer inversiones, etc. Podría ser un país, pero con un programa común de su élite política empresaria para desarrollar ese camino».

Estas declaraciones nacen a raíz de un conflicto interjurisdiccional acerca de la obra Portezuelo del Viento, en la localidad de Malargüe, que proyecta la construcción de una central hidroeléctrica en el río Grande, cuyo recorrido atraviesa las provincias de Buenos Aires, La Pampa, Río Negro y Neuquén.

Preocupados por las consecuencias para los habitantes y la actividad agropecuaria que dicha obra pudiera causar en la cuenca del Río Colorado (que atraviesa una crisis hídrica), los gobernadores de las restantes provincias que integran el Consejo de Gobierno del Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (COIRCO) coincidieron en la necesidad de un estudio de impacto ambiental previo. Como la propuesta no es unánime, regla impuesta por el COIRCO, el conflicto terminará con el arbitrio del presidente Alberto Fernández. Quien hace un mes, en su visita a La Pampa, había expresado que no financiará “una obra cuestionada por cuatro de las cinco provincias”.

En tal sentido, Cornejo acusa al gobierno nacional de reorientar el voto de tres provincias que antes habían votado a favor de la obra (Río Negro, Buenos Aires y Neuquén) y de “querer perjudicar a la provincia”, retaceando fondos para afrontar la crisis provocada por la pandemia de Covid-10 y “obligando a Mendoza a autoafirmarse en sus propios valores e identidades. Estamos lejos de tener autonomía, con nuestra actual estructura productiva, pero creo que hay que empezar a pensarlo seriamente”.

A pesar de estos reparos el actual gobernador mendocino Rodolfo Suárez continuó con la licitación de «la obra del siglo», que tuvo ayer un solo oferente, la de la UTE Malal Hue, un consorcio liderado por la empresa china Sinohydro, que se asoció con tres empresas mendocinas, CEOSA, IMPSA y Obras Andinas.

Obviamente sus declaraciones tuvieron repercusión y este “Mendoexit” reavivó la idea que había surgido en octubre de 2019 y que fuera impulsada a través de las redes sociales, de formar una “Argentina Del Centro” (“Chetoslovaquia” para los kirchneristas) y que expresaba el descontento por el triunfo del Frente de Todos en las elecciones generales. Estaba conformada por las provincias donde éste no logró imponerse y si lo hizo Juntos por el Cambio: Mendoza, San Luis, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).

“Estamos cansados de vivir el avasallamiento del socialismo argentino, hoy decimos BASTA. En nuestros peores momentos, nos dejaron solos. No esperen que banquemos este modelo socialista que viene #CENTREXIT #ArgentinaDelCentro”, impulsaban los que adherían a esta conformación de un nuevo “país independiente” de “Peronia”, como denominaban al resto de las provincias “no amarillas”.

Como precedente tenemos otro intento virtual de independizar una provincia, el “Cordobexit”, tras los resultados de las PASO en agosto del año pasado por haber sido Córdoba el único distrito en el que Mauricio Macri venció a Alberto Fernández. «Los cordobeses reunidos en Congreso General constituyente declaramos la secesión de la Provincia de Córdoba con el fin de librarnos de las cadenas del populismo, resguardar la paz, nuestra economía, instituciones y el futuro de las generaciones venideras», fue uno de los primeros tuits de la cuenta @Cordobexit.

Aunque en rigor de verdad, Eduardo Angeloz, que fuera gobernador en tres oportunidades, entre 1983 y 1995, ya hablaba de “la isla”. También, Enrique “Quique” Novo, intendente de Río Cuarto, propuso en el 2016 que esa ciudad conforme un nuevo distrito junto con las localidades de General Roca, Presidente Roque Sáenz Peña y Juárez Celman y se separe del resto de la provincia.

Su argumento: “Venimos de una población de frontera y no coincidimos con el conservadurismo norteño al que pertenecen los cordobeses, por eso dividieron el sur para debilitarnos. El departamento Río Cuarto tiene la superficie cercana a Tierra del Fuego y a Tucumán y, si se le suman las otras localidades, tendría una equivalente a la suma de Misiones y Tierra del Fuego”.

Más cercanos a la idea de regionalización que a la de separarse del país, luego de la crisis del 2001, los gobernadores de Río Negro, Pablo Verani y de Neuquén, Jorge Sobisch, firmaron un acuerdo en junio de 2002 para avanzar en la integración de las dos provincias patagónicas y que contemplaba al llamado a un plebiscito para el año siguiente para que sus habitantes decidieran acerca de su voluntad o no de funcionar bajo un único gobierno, uno de cuyos nombres posibles era Confluencia (por la confluencia de los ríos Neuquén y Limay). También contemplaba la unificación de los poderes legislativo, judicial y la reorganización política de las comunas en ambas provincias.

Con argumentos similares a los esgrimidos por Cornejo, en esta carrera independentista participó también San Luis. Luego de su breve paso por la presidencia de la Nación, Adolfo Rodríguez Saá empezó a fantasear en 2002 con la idea de convertir a San Luis en un territorio propio e institucionalmente independiente de la Argentina, con su propia moneda. San Luis no tiene por qué «pagar la fiesta del Estado nacional ineficiente», es la única que «puede exhibir déficit cero, superávit fiscal, un plan de crecimiento económico, sin deudas y con la calificación máxima que otorga el Banco Mundial (AAA)», expresaban sus partidarios.

Los Rodríguez Saá acuñaron el concepto de «otro país» y la idea fue retomada en 2015 por Alberto, quien la elevó a promesa de campaña. Al año siguiente, argumentando que el gobierno de Mauricio Macri discriminaba a su provincia en el reparto de la coparticipación, presentó un proyecto al Poder Ejecutivo para que “San Luis tenga un federalismo reforzado y voy a nombrar un grupo para que lo haga (el proyecto), como hacen las autonomías españolas”. E incluye que su gestión cobre “los impuestos nacionales”: “En vez de que Nación nos de la parte, nosotros se la damos a Nación”.

Obviamente todos estos intentos fracasaron porque no lograron el consenso necesario y fundamentalmente porque nuestra Constitución Nacional establece que el argentino es un Estado Federal. Ver a una secesión como respuesta a la crisis económica no tiene sentido, sino que además es inviable dado que de acuerdo con nuestro diseño institucional las provincias forman parte de un todo y no pueden separarse del conjunto como si podría por ejemplo ocurrir si se tratara de una Confederación.

Por eso, cualquier intento en este sentido implicaría una flagrante violación de la Constitución y podría provocar la inmediata intervención de la provincia por parte del gobierno federal pues se estaría cometiendo el delito de sedición. Para que una provincia pueda independizarse haría falta una reforma de nuestra Carta Magna.

Por lo tanto, debemos leer que el planteo de una Mendoza independiente del diputado Alfredo Cornejo buscaba evidentemente generar polémica. Muy hábilmente Cornejo fortaleció su instalación en los grandes medios nacionales como un referente crítico del gobierno. A diferencia de los gobernadores, quienes están obligados a cooperar con la administración nacional, Cornejo tiene un margen de maniobra mayor para posicionarse como un referente opositor.

A su vez, el presidente de la UCR aprovechó la oportunidad para rectificar su permanencia en la coalición opositora, ratificando la unidad e incluso posicionándose como un eventual presidenciable. A la vez, esta postura dura contribuye a contener a los sectores más críticos dentro de JxC, algunos de los cuales critican la actitud negociadora y cooperativa de Rodríguez Larreta, Suárez, Morales y Valdez.

De todas formas, estos amagues “independentistas” son expresión de una crisis política-institucional severa, que el país arrastra hace mucho tiempo y que sin dudas tiene a nuestro esquema federal como uno de sus nodos medulares.

Como afirmamos junto a Marcos Buscaglia, en Argentina “fracasan todos los gobiernos” por el marco de incentivos perverso que deriva de un sistema institucional que tiene profundos problemas en su concepción y que hasta ahora no pudimos reparar. Ojalá la fuerte declaración de Cornejo contribuya a alimentar ese debate.

Fuente: https://tn.com.ar/opinion/mas-alla-del-mendoexit-irrumpe-cornejo_1090449

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