Macri y el campo, ruptura a partir de la crisis económica

13 de agosto de 2019

Si el Gobierno lee el mensaje de las urnas, su administración puede finalizar de forma relativamente ordenada. De lo contrario, entraremos en una zona de fuertísimas turbulencias con riesgos de inestabilidad económica e institucional.

Con una participación cercana al 76% el candidato a presidente por el Frente de Todos, Alberto Fernández obtuvo el 47,66% de los votos a nivel nacional, por sobre el presidente Mauricio Macri quien alcanzó el 32,09%. Fernández se impuso categóricamente en todos los distritos, a excepción de dos: la provincia de Córdoba, donde Juntos por el Cambio logró el 48,18% de los votos, contra el 30,40% del Frente de Todos; y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con 44,71% contra 33,04%, respectivamente. En la provincia de Buenos Aires, que concentra el 37% del padrón electoral, la diferencia fue aún mayor: 50,66% de los bonaerenses optaron por la fórmula Fernández-Fernández, en tanto que el 29,88% lo hicieron por la de Macri-Pichetto.

Con el objetivo de obtener el voto del campo, el candidato a la presidencia del Frente de Todos, Alberto Fernández, se dedicó durante el último tramo de la campaña, a visitar las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba, para socavar el apoyo que éstas le habían brindado al presidente Macri en 2015 y en 2017. Y parece que la estrategia dio resultado. En Córdoba, sirvió para achicar la distancia, incrementando el caudal de votos en un 17% respecto de las PASO de 2015. En Entre Ríos, Fernández obtuvo 45% contra el 36% de Macri y sólo perdió en el municipio de Diamante. En Santa Fe, la diferencia a favor de Fernández fue de diez puntos: 43,66% a 33,83%.

Al presidente Macri no le alcanzó el apoyo del campo, perdiendo en varios distritos clave para el voto rural, como en Junín donde sacó 37,6% contra el 43,7% que obtuvo Fernández o en Chacabuco, 37,6 % vs 47%. Aunque mantuvo otros, como Bahía Blanca, con el 41,8% contra 34,6% del Frente de Todos o General López, en Santa Fe, por 40,7% a 38,3%.

Esta elección pone de manifiesto que el impacto que ha tenido la devaluación, la caída del poder adquisitivo y la crisis económica sobre todo en los grandes aglomerados urbanos, pero también en el interior profundo, fue tan significativo que no pude ser compensado por los efectos positivos de una mayor competitividad como resultado de la devaluación.

Al mismo tiempo, vale recordar que el gobierno volvió a implementar las retenciones a las exportaciones durante el corazón de la crisis que se desató en 2018. Para el presidente Macri, significó un recurso de última instancia para equilibrar las maltrechas cuentas fiscales, para el campo representó la materialización de la palabra incumplida. La promesa de reducción y eventual eliminación de las retenciones, al cual el propio gobierno se refería como “un impuesto distorsivo”, fue una de las promesas más repetidas por Mauricio Macri durante la campaña del 2015. Su regreso generó descontento y frustración, especialmente en el segmento de los pequeños productores, y este malestar terminó superando en las urnas al apoyo que el gobierno aún sigue teniendo en los núcleos más modernos de la cadena agroindustrial.

Nos encontramos ante una situación de enorme polarización, donde el 80% del electorado se distribuyó entre las dos primeras fuerzas, y de incapacidad del gobierno de seguir manteniendo el apoyo de la sociedad sin una propuesta que entusiasme. Más allá del ajuste, el gobierno intentó no hablar de economía y mostrar una recuperación leve de corto plazo, aunque de hecho los últimos datos mostraban una reversión. Pero fundamentalmente cuando uno analiza el voto descontento versus el voto esperanza, es evidente que el primero predominó, a pesar de que las expectativas de la mejora de la economía respecto del próximo año habían aumentado. Estos resultados develan que esa mejora estaba relacionada con la expectativa de un cambio de gobierno más que con la de continuidad del gobierno de Macri.

El emergente más importante de esta elección es el impacto de la crisis económica. En este sentido, hay que mirar a la Argentina en el espejo de Grecia, donde los costos del ajuste económico fueron muy significativos, en consecuencia, Syriza (el partido de Alexis Tsipras) fue derrotado y la centro derecha ganó las elecciones.

Si el gobierno lee correctamente el mensaje de las urnas y comprende los enormes costos políticos y personales de no reaccionar a tiempo, su administración puede finalizar de forma relativamente ordenada. De lo contrario, entraremos en una zona de fuertísimas turbulencias con riesgos de inestabilidad económica e institucional. Macri y su más estrecho equipo de colaboradores deben mostrar ahora pragmatismo, la flexibilidad y la capacidad de reacción, algo que no exhibieron desde que obtuvieron el poder en diciembre de 2015.

Fuente: https://tn.com.ar/opinion/macri-y-el-campo-ruptura-partir-de-la-crisis-economica_985653

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