Los números que deja el aplastante triunfo de Schiaretti en Córdoba

13 de mayo de 2019

Con una participación cercana al 73%, los cordobeses decidieron que su actual gobernador continúe en su cargo por 4 años más. El mandatario constituye una de la cuatro patas de una alternativa diferenciada del gobierno nacional y del kirchnerismo.

Schiaretti se impuso con la lista Hacemos Por Córdoba por el 54% de los votos por sobre los candidatos radicales, Mario Negri, del frente Córdoba Cambia (PRO, Frente Cívico y CC-ARI) quien obtuvo 18% y por sobre Ramón Mestre, candidato que compitió con la histórica lista 3 de la UCR, quien quedó en tercer lugar con 11%. Con esta victoria, Schiaretti logra mejorar sustancialmente su desempeño del 2015, cuando accedió a la gobernación ajustadamente con el 40%, contra el 33,75% obtenido por Oscar Aguad, de Juntos por Córdoba (alianza entre la UCR y el PRO).

Un triunfo histórico

Esta es la décima elección a gobernador en la provincia desde el retorno de la democracia, en 1983, y la primera en la que la brecha entre el gobernador electo y la segunda fuerza es de más de 35 puntos. Aún si sumásemos lo obtenido por Negri y Mestre, seguiría siendo récord. Anteriormente, el primer puesto pertenecía al radical Eduardo Angeloz, cuando en 1983 aventajó por 16,5 puntos a su rival, el candidato del PJ, Raúl Bercovich Rodríguez. Pero, aunque estuvo cerca, Schiaretti no logró arrebatarle el título de gobernador más votado a Angeloz, obtenido en ese mismo año: 55,8% de los votos.

Esta elección constituye la sexta victoria consecutiva del peronismo cordobés, que desde 1999 gobierna la provincia alternando al fallecido Juan Manuel De la Sota con Schiaretti.

Es la primera vez que un gobernador se impone en los 26 departamentos de la provincia y por amplio margen, superando el 50% de los votos, salvo en la ciudad capital que alcanzó un no despreciable 49%.

Después de 46 años, un peronista “puro” recupera la intendencia de la Capital, gracias al triunfo de Martín Llaryora, quien se impuso por el 37% de los votos por sobre el candidato de Córdoba Cambia, Luis Juez, con 20% y del radical Rodrigo De Loredo, con el 18%. El último intendente peronista elegido en la ciudad de Córdoba había sido Juan Carlos Ávalos, en 1973, representando al Frente Justicialista de Liberación (FREJULI). Nos referimos a “puro”, porque en 1999, el ucedeísta Germán Kammerath, había llegado a la intendencia gracias a una coalición de varias agrupaciones, Unión por Córdoba, entre las que se incluía el justicialismo. Esto significa que el peronismo vuelve a tener en sus manos las dos administraciones más importantes de la provincia: la gobernación y la intendencia de la capital.

Las lecciones que nos deja Córdoba

La política en Argentina sigue siendo protagonizada por los partidos tradicionales como el peronismo, con muchísimo peso en el interior del país, o los partidos provinciales que se encuentran gobernando, que también tienen oportunidad de hacer buenas elecciones. Y esta idea de que surgían identidades distintas que de alguna manera venían a reemplazar la caída de los partidos está por lo menos siendo puesta en duda a partir de las elecciones que tuvimos hasta ahora.

Se ratifica el peso de los incumbentes: están ganando los oficialismos a nivel provincial y en todos los casos son líderes moderados. Cuando aparecen líderes radicalizados como ocurrió con Ramón Rioseco en Neuquén o Martín Soria en Río Negro, hubo una polarización a favor de los partidos provinciales que los perjudicó.

La división de la oposición, con el colapso de la coalición Cambiemos en la provincia, allanó el camino para el contundente triunfo de Schiaretti, en un contexto en el cual Cambiemos a nivel nacional está totalmente debilitado.

Se consolida la base política para un tercer espacio, donde Schiaretti constituye una de la cuatro patas de una alternativa diferenciada del gobierno nacional y del kirchnerismo.

En esta elección, hubo una construcción política, como ocurrió también en Entre Ríos y en San Juan, donde los gobernadores que están en el poder han tenido cierta generosidad, destreza y capacidad como para evitar la fragmentación. Aquí, hay una señal, que no sé si se terminará trasladando a nivel nacional, que es que un líder moderado logra aglutinar a todo el peronismo, los más moderados y los sectores más ligados al kirchnerismo. Lo que denota una vocación de gobernabilidad y de continuidad en los liderazgos provinciales con mucho pragmatismo, donde gobiernan coaliciones y no partidos puros o líderes sin buscar acuerdos con la oposición. En Argentina, se gobierna en coalición con una multiplicidad de actores. Otro rasgo interesante que debería ser tomado en cuenta por la Casa Rosada, que fue renuente a armar coaliciones de gobierno que ampliaran su base de sustentación.

Fuente: https://tn.com.ar/opinion/historico-y-aplastante-triunfo-de-schiaretti-en-cordoba_961974

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