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La percepción social sobre una mejora de la economía será clave en las urnas.

2 agosto, 2017
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El electorado llega a las primarias sumergido en la grieta y convencido de que la situación económica todavía es peor que la de hace un año. Los brotes verdes parecen llegar tarde.

La recaudación supera a la inflación, mejora el consumo de bienes durables, crece la actividad económica, se reactiva la producción industrial en la mayoría de los sectores, el salario privado recupera poder adquisitivo… Los datos positivos se fueron acumulando en los últimos informes provenientes de los organismos oficiales, sin embargo su impacto en el electorado aún apenas alcanza a los seguidores de Cambiemos. Así lo refleja el monitor social elaborado en los últimos días del mes pasado por DAlessio Irol/Berensztein en exclusiva para El Cronista, una de las últimas fotos del escenario en el que oficialistas y opositores afrontarán las elecciones primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO) que se realizarán en apenas 11 días.

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El estudio, realizado a 1359 adultos de todo el país, exhibe que seis de cada diez personas considera que la situación económica es peor a la del año pasado y solo un 43% de los entrevistados observa señales claras de reactivación. Pero es a la hora de desagregar las respuestas donde se encuentra la evidencia de la grieta que persiste entre el oficialismo y los seguidores de Cristina Kirchner. Sólo un 15% de quienes votaron por Mauricio Macri en el ballottage de 2015 ven negativa la actualidad económica contra un 51% de los que eligieron al Frente para la Victoria. Y tres de cada cuatro electores de Cambiemos observan signos más o menos evidentes de recuperación mientras que 86% de los que optaron por el kirchnerismo no ven ninguno.

“Lo más importante para poner en contexto es la parcial disociación de la macro con la percepción de la sociedad sobre lo que pasa con la economía. Uno observa que más allá de datos que muestran una recuperación, algunos confían en ella pero otros no. Y esto será clave para la elección”, señala el analista político Sergio Berensztein, remarcando que “hay sectores textiles, de marroquinería e indumentaria con problemas de consumo que impactan en la producción”.

De la expansión de la mejora en la economía dependerá la posibilidad de una mayor o menor variación del voto no solo para las primarias sino fundamentalmente para las elecciones legislativas que se llevarán a cabo dentro de dos meses. Y es que la germinación de esos brotes verdes promocionados por el Gobierno parece haber llegado a destiempo para dar sus frutos en el primer turno, al menos en el conurbano de la provincia de Buenos Aires, donde radican sectores fabriles que todavía esperan reactivarse. “El humor de la población que refleja el monitor social para encarar las elecciones lo asocio con el resultado de la encuesta de expectativas de IDEA. A todo nivel de empresa se encuentra una recuperación que llega tarde a las PASO. Va a ser distinto en octubre, a menos que el resultado de las primarias sea muy diferente a lo previsto”, considera el consultor Eduardo DAlessio, quien remarca la profundidad de la grieta al señalar que “hay un núcleo duro de Cambiemos al que no lo altera que la situación económica no sea la prevista y otro un núcleo duro del kirchnerismo al que no lo afecta la corrupción”.

Sobre este último punto, la encuesta reveló que para un 22% de los votantes del FPV, el diputado Julio De Vido no fue un funcionario corrupto, cuando se desempeñó en el gobierno kirchnerista; mientras que un 95% de los que eligieron al oficialismo consideran que sí lo fue e inclusive para el 45% fue el mayor.

A la hora de evaluar la gestión del Gobierno, el alineamiento político marca la percepción. Un 78% de los votantes de Cambiemos la considera buena, mientras que 87% de los que eligieron al kirchnerismo la califican como mala. “En términos de orientación las preferencias son estables”, señala Berensztein, dato que se puede corroborar en cada una de las respuestas, incluyendo las perspectivas futuras. Si bien un mayoritario 49% espera que la situación económica esté mejor dentro de un año, la brecha con lo que piensan lo contrario se fue achicando en los últimos doce meses. Pero mientras un 49% de los adherentes al macrismo confía en que sus hijos estén mejor en el futuro, desde la vereda opuesta 51% creen que van a estar peor.

En términos de preocupaciones, la inflación aún conserva la atención de todos por igual, de la misma forma que la inseguridad. Sobre el aumento de los precios, los consultados señalaron que tienen mayor impacto en su consumo de alimentos (83%), servicios (70%), combustibles (56%), prepagas (33%) y transporte (29%), entre otros puntos. Sin embargo, un 68% de los votantes oficialistas considera que Macri “sabe como combatir la inflación pero necesita tiempo” contra solo un 12% de los kirchneristas. Señal de la grieta que atraviesa a la sociedad y que tendrá su reflejo en las próximas elecciones.

 

Fuente: https://www.cronista.com/economiapolitica/La-percepcion-social-sobre-una-mejora-de-la-economia-sera-clave-en-las-urnas-20170802-0050.html

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