«La Argentina se estrelló muchas veces contra el mismo paredón»

14 de noviembre de 2020

Tras las elecciones en Estados Unidos y los anuncios del Gobierno sobre las restricciones a las importaciones, el consultor y analista político Sergio Berensztein habló con La Nacion para dar un diagnóstico sobre la situación actual de las pymes y el posicionamiento comercial de la Argentina en medio de un contexto internacional incierto.

– ¿Cómo ve la actualidad exportadora de la Argentina?

-Estamos ante un sistema económico que está pasando una crisis importante que arrancó en 2018. La Argentina debe exportar cada vez más. Necesita tener un saldo comercial muy significativo para ir solucionando las situaciones cambiarias y para profundizar un perfil exportador diversificado, no solamente el agroexportador. Hay condiciones positivas, una vez que se estabilice el tipo de cambio, que es competitivo. Por supuesto que está la cuestión de las retenciones, pero el tipo de cambio oficial es competitivo, con lo cual existe una perspectiva interesante. El país tiene buenas condiciones naturales en muchos sectores.

-¿Y la economía global?

R-Si bien éste fue un año malo, por la pandemia, el año que viene habrá una recuperación económica. En Estados Unidos la economía mejoró en el tercer trimestre. China también mostró signos de reactivación. Yo creo que hay una posibilidad de que el mundo acompañe. Navegando con inteligencia la situación actual el país tiene muy buenas perspectivas, pero la Argentina necesita un plan de estabilización serio, consistente, integral, que no solamente logre aplacar las tensiones cambiarias. Debe ir al fondo de la cuestión.

-¿A qué se refiere?

-Al problema del déficit fiscal y la inflación, los grandes desequilibrios que explican esta crisis. Hace falta mejorar el sistema tributario. No hay que pensar que con la pequeña calma que se logró en estos días alcanza. Se debe encarar una política mas consistente, mucho mas profunda, que estabilice la economía y que también presente un horizonte en términos de reformas que aumenten la competitividad y la productividad. Hay un cuello de botella en el mercado de trabajo, en la industria, la energía, la infraestructura. Esta agenda, a la larga o la corta, tiene que ser parte del debate y debe implementarse por consenso.

-¿Cómo nos ven afuera?

-Hay una demanda de un plan consistente de estabilización, con políticas de mediano y largo plazo. Se piden acuerdos, porque la Argentina se estrelló muchas veces contra el mismo paredón. La única manera de no volver a hacer lo mismo es con una visión diferente respecto a lo que se debe hacer en esta coyuntura.

-¿Cómo está el país en relación con sus vecinos en políticas de comercio exterior?

-En todos los países de la región hay problemas, pero indudablemente estamos ante una región que ha demostrado su vocación exportadora. Podemos citar a Chile, Perú, Colombia, Uruguay, Brasil, Paraguay, entre otros. En Uruguay hay un gran clima de inversión y se facilita la exportación. Pero la Argentina tiene sus propios problemas, que son macroeconómicos y requieren correcciones importantes que el gobierno debe y puede hacer. Hay que lograr consensos con la oposición, con los actores sociales, trabajadores y empresarios. Sin un orden en la macroeconomía no hay modelo exportador posible.

-¿Cómo puede la Argentina lograr mayores exportaciones y ser más competitiva?

-Hay un problema importante de inconsistencia en términos de programas económicos y de estilos de gestión. Por un lado te dicen que hay que exportar y por el otro te ponen impuestos y te traban las exportaciones. Los objetivos deben basarse en políticas bien concretas que se traduzcan en un clima favorable de negocios. Esto significa que, en el día a día, uno tenga un Estado al servicio de la productividad, de la competitividad. Esto no sucede.

– ¿Cuál es el rol de los funcionarios públicos?

– La vocación de un funcionario público promedio hoy no es la de facilitar el trabajo al sector privado, no es la de generar empleo. No se sienten como un socios de un empresario o de un trabajador, a quienes hay que facilitar las cosas para que produzcan más y mejor. El Estado y el mercado deben tirar para el mismo lado. Esto requiere de una cultura burocrática distinta y un funcionario público con incentivos para lograr los objetivos. Para esto, se necesita flexibilidad en la política de retribuciones.

-¿Cómo afecta a la Argentina en términos comerciales la elección del nuevo presidente de Estados Unidos, Joe Biden?

-Yo estoy a favor de un comercio global más integrado. Cuanto más comercio internacional, mejor. Estoy también a favor de una apertura inteligente de la economía. Fue muy cuestionable y disruptiva la política internacional del expresidente Trump, no solo con América Latina, sino también con China. Pero también entiendo que hay que corregir ciertas distorsiones, como el dumping.

-¿Cree que la relación entre China y la Argentina se puede modificar?

– No, yo creo que China con América Latina en general, y la Argentina en particular, tiene otra dinámica. Hay que seguir fortaleciendo y profundizando la relación, obteniendo las mejores condiciones posibles.

-¿Cómo se puede estimular a las empresas para que sean más competitivas?

-La Argentina primero tiene que solucionar los problemas macro económicos, mejorar la infraestructura, el clima de negocios… Hay que tener en cuenta que no puede haber una economía regional que funcione bien si el país tiene desequilibrios macroeconómicos, fiscales y financieros tan significativos. Hay una costumbre en la Argentina, que es hacer mesas temáticas por sectores. Esto ya sucedió en el Gobierno de Cambiemos y ahora también se implementan. Todo esto puede servir en un marco de certidumbre, de confianza y de buen clima de negocios. Pero en el medio de una economía tan desequilibrada es imposible.

-¿Cómo ve la política actual de importaciones del gobierno?

-Hay muchas restricciones por la falta de dólares, y eso tampoco sirve, porque cuando se vuelva a poner en marcha el aparato productivo, la Argentina va a demandar muchos bienes intermedios y servicios, entre otros, del exterior y hacen falta dólares para eso. Estas restricciones son instrumentos de corto plazo que hay que remover rápidamente, solucionando los problemas de fondo que te llevan a la falta de dólares. No nos olvidemos de que sin importaciones, en muchos casos, tampoco hay exportaciones ya que hay muchos productos que exportamos que necesitan de insumos del exterior..

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