Debate presidencial, capítulo II: Mauricio Macri sale a buscar el gol y Alberto Fernández va de local

19 de octubre de 2019

Será este domingo a las 21, una semana antes de las elecciones. Cómo llegan todos los candidatos.

Es una final de 180 minutos que se define ida y vuelta, y que atrapa la atención de buena parte del país. El primer encuentro ya quedó atrás y ciertamente no pasó demasiado. Ahora viene la instancia final, la última oportunidad para hacer la diferencia. Así, en el Debate Presidencial que se desarrollará este domingo en la ciudad de Buenos Aires el que más debe esforzarse es Mauricio Macri. En las PASO quedó lejos: perdió por algo más de 16 puntos, una diferencia que, considerando las reglas del juego electoral y la gravedad de la situación económica y social, podría ser irreversible.

El domingo pasado, en Santa Fe, se suponía que el presidente Mauricio Macri iba a salir a la ofensiva para comenzar a descontar de entrada. Sin embargo, arrancó bastante desenfocado y recién al final logró soltarse un poco más. Mañana no hay margen de error: el candidato de Juntos por el Cambio deberá arriesgar más, ser más contundente, aprovechar esta chance para convencer a los votantes, sobre todo los indecisos, que la continuidad de un gobierno que fracasó en lo económico es, de todas formas, la mejor opción.

La sede del evento será la Facultad de Derecho de la UBA, donde está claro que Alberto Fernández, egresado y docente de esa casa de altos estudios, jugará de local. La ambientación será neutral, similar a la del primer encuentro, pero no se debe subestimar la comodidad de sentirse como en casa. Al llevar tan amplia ventaja, para el candidato del Frente de Todos será suficiente con lograr que el tiempo pase lo más rápido posible, acotando así el riesgo de experimentar el fuego cruzado de quienes lo miran de atrás. Es obvio que Fernández es quien más tiene para perder; hace una semana, prefirió una postura asertiva, en algunos momentos casi soberbia, basada en el viejo adagio de “la mejor defensa es un buen ataque”. ¿Repetirá ahora la misma táctica?

 Alberto Fernández, uno de los candidatos a presidente, en el primer debate. (AP/Manuel Cortina)
Alberto Fernández, uno de los candidatos a presidente, en el primer debate. (AP/Manuel Cortina)

 

El temario del segundo encuentro quizás favorezca un poco más a Macri, quien en Santa Fe ya atravesó (bien o mal, pero atravesó al fin) por el escollo que implicaba hablar de Economía. Uno de los temas a abordar en el próximo debate será el de Calidad Institucional, donde el Presidente podrá exhibir un discurso más confrontativo y diferenciado, apuntando directamente a la corrupción del periodo kirchnerista. Más allá de la estrategia discursiva, cuanto más motivado y decidido se muestre Macri, más chances tendrá de que sus palabras sean verdaderamente efectivas, trascendiendo las pantallas y causando un efecto en los votantes independientes.

La fuente de esta eventual motivación puede llegar a ser «La marcha del millón» de este sábado. El gobierno organizó una convocatoria multitudinaria en el Obelisco en apoyo a la candidatura de Macri. A pesar de que el acto central se realizará en la ciudad de Buenos Aires, la movilización será de carácter federal. Los organizadores esperan que miles de ciudadanos se desplacen por las rutas de todo el país, algunos llegarán al microcentro porteño, pero muchos más se juntarán en las plazas del interior que servirán como puntos de convocatoria.

A lo largo de la Avenida 9 de Julio habrá pantallas gigantes que transmitirán los discursos que los referentes de Juntos por el Cambio estén dando sobre el escenario emplazado en el Obelisco, pero también mostrarán imágenes de las múltiples concentraciones que se desarrollen en otras ciudades. Si la convocatoria logra ser efectivamente multitudinaria como el gobierno promete, puede convertirse en un envión anímico para el presidente Macri. Quienes hayan visto la película Tiempos violentos recordarán la escena donde Vincent Vega (John Travolta) le clava a Mia Wallace (UmaThurman) una inyección de adrenalina directo al corazón.

Mauricio Macri, durante el primer debate presidencial. (Foto: AP/Manuel Cortina)
Mauricio Macri, durante el primer debate presidencial. (Foto: AP/Manuel Cortina)

 

Luego de clavarle la aguja, Mia Wallace, que hasta ese momento parecía muerta, pega un salto y renace. La marcha puede ser la inyección de adrenalina que el presidente Macri está necesitando. ¿La masiva movilización y un eventual buen desempeño en el debate de mañana serán suficientes para que logre alcanzar el balotaje? Probablemente no. Pero la inyección anímica es importante para afrontar lo que viene y presentarse de cara al electorado como un candidato aún competitivo.

La marcha podría revivir la esencia que tuvieron las protestas del campo en el 2008 en contra de la Resolución 125, combinada con las movilizaciones espontáneas en la ciudad de Buenos Aires a un mes de la muerte del fiscal Alberto Nisman y el espíritu “cacerolero” del 2012 y 2013 en contra del gobierno de Cristina Kirchner, con el limitante de que ahora los costos de la deficiente política económica ya no los paga la expresidenta, sino Mauricio Macri. Este agrupamiento heterogéneo de sectores del campo y de la clase media y media-alta de los grandes centros urbanos, que se asumen como antiautoritarios y prorrepublicanos, podrían verse identificados por el espacio que representa Juntos por el Cambio, a pesar de los disgustos económicos.

Vale la pena remarcar que el razonamiento inverso también es válido. Si la convocatoria es menos masiva de lo que se espera, y convierte a «la marcha del millón», en una mera manifestación masiva, pero nada extraordinaria, seguramente esto pueda influir negativamente en Macri y el resto de los dirigentes que conforman Juntos por el Cambio. Así, el autoconvencimiento del “sí, se puede” terminaría por desaparecer, y Alberto Fernández sería el que llegue envalentonado al debate.

En el comando de campaña de Macri saben que juegan sus últimas fichas. Como buen futbolero, el Presidente tendrá su propio banderazo de cara a un partido difícil, una tradición que envuelve a nuestros clásicos. El objetivo de máxima es que se convierta en un despliegue con tono épico, casi milagroso. El mayor de los peligros es que haya incidentes y que se frustre lo que el Gobierno espera y necesita que sea una fiesta cívica, ordenada y sin aparatos.

Fuente: https://tn.com.ar/opinion/debate-presidencial-capitulo-ii-mauricio-macri-sale-buscar-el-gol-y-alberto-fernandez-va-de-local_1003705

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