Alberto Fernández refuerza su alianza con los gobernadores

30 de mayo de 2020

El federalismo volvió a la agenda presidencial a través de una gira por las provincias del norte del país con pocos casos de coronavirus.

Durante los primeros dos meses de decretado el aislamiento social, preventivo y obligatorio, hemos visto al presidente Alberto Fernández visitar distintas localidades del conurbano bonaerense y varios barrios porteños. En los últimos 10 días amplió su recorrido y decidió retomar el contacto directo con los gobernadores, realizando una gira por el norte del país. Justo antes del anuncio de la nueva extensión de la cuarentena viajó a las provincias de Santiago del Estero y Tucumán y recientemente, a las de Misiones y Formosa, todas caracterizadas por la escasa o nula cantidad de casos positivos de COVID-19.

En Santiago del Estero fue recibido por el gobernador Gerardo Zamora con quien inauguró la Planta MegaAlfalfa Argentina SA, que produce y exporta fardos a China y Arabia Saudita, entre otros países.

Respetando el distanciamiento social, el uso del barbijo y el saludo con el codo, visitó luego las obras de restauración (paralizadas desde abril de 2019 por la falta de giros de fondos) que se realizaron en la Escuela del Centenario, declarada monumento histórico nacional.

Más tarde, en la capital santiagueña recorrió las obras cloacales que demandaron una inversión de más de 2200 millones. En la provincia los casos positivos de Covid-19 apenas superan la veintena y no presentó nuevos casos en la última semana, por lo tanto se encuentra en la fase final de la cuarentena, con la mayoría de los comercios de cercanía habilitados, aunque con la restricción de atender a no más de dos clientes a la vez.

Luego se trasladó a la provincia vecina, Tucumán y se mostró junto al gobernador Juan Manzur visitando la fábrica de Scania, donde se les tomó la temperatura, según lo establecido por las medidas preventivas aplicadas en la planta.

Allí, el presidente no dejó pasar la oportunidad de cumplir su sueño y manejar un camión de la marca. Minutos después, los cuidados y protocolos sanitarios rigurosamente observados hasta el momento fueron quebrantados ya que posó junto a operarios sin barbijo ni respetando la debida distancia social, quizás debido a la baja magnitud de casos de infectados por COVID-19 que presenta la provincia hasta el momento, que no sobrepasan los 50.

Luego visitó el hospital de campaña Eva Perón, ubicado en Banda del Río Salí e inauguró formalmente una planta de tratamiento de líquidos cloacales en Las Talitas, obra que comenzó durante la gestión de Cristina Fernández en 2013 y se terminó en 2018 bajo el mandato de Mauricio Macri, pese a que el presidente Fernández le haya adjudicado el mérito a su actual vicepresidenta.

Este jueves le tocó el turno a la provincia de Formosa, donde también allí los protocolos sanitarios se relajaron durante la visita. Las imágenes del presidente Fernández y el gobernador de la provincia desde 1995, Gildo Insfrán, saludándose efusivamente con un prolongado abrazo y sin ninguna protección fueron objeto de numerosas críticas en las redes sociales. Es cierto que Formosa es una de las dos únicas provincias, junto con Catamarca, en la que no se han detectado casos de coronavirus, aunque no debe perderse de vista que el presidente proviene del área que concentra el 90 % del total de los casos confirmados en el país.

En la provincia si bien las manifestaciones no están permitidas, recién desde esta semana se autorizaron los encuentros familiares de no más de 10 personas, los domingos y feriados entre 9 y 16 horas.

El presidente, en conferencia de prensa en el Hospital Odontológico de Formosa, no escatimó elogios para el gobernador caracterizado por la «obsesión» para que «sus coprovincianos vivan mejor» y a quien calificó como uno de los «mejores políticos y mejores seres humanos».

Propuso también discutir la coparticipación federal» porque los efectos en la economía del coronavirus a nivel mundial generan «una oportunidad de diseñar un sistema más justo» y expresó su deseo de gobierno: lograr «una mejor distribución de la riqueza».

Presidente y gobernador firmaron acuerdos para llevar adelante planes de obra pública y recorrieron el Estadio Cincuentenario dispuesto como hospital de campaña en caso de emergencia sanitaria y las instalaciones del Hospital Interdistrital Evita, destinado a potenciales enfermos graves de COVID-19.

Más tarde, como cierre de su primera gira federal desde instaurado el confinamiento, el presidente Alberto Fernández realizó su primera visita a la provincia de Misiones, desde su asunción el 10 de diciembre.

Si bien durante 25 días no se había reportado ningún nuevo caso de COVID-19, en los últimos días se confirmaron dos, aunque la totalidad no alcanza a los 30 infectados, lo que no implica que Misiones avance hacia la última fase de la cuarentena.

Junto con su gobernador, el médico pediatra Oscar Herrera Ahuad, recorrió el Centro de Conocimiento, donde lo esperaba una comitiva de productores de la provincia, para luego trasladarse a la residencia del gobernador, donde se realizó una conferencia de prensa.

Fernández destacó lo realizado en materia de prevención por parte de la provincia que comparte fronteras con Brasil, uno de los países más afectados por la pandemia de COVID-19.

También elogió lo realizado en materia educativa y de infraestructura: “En Misiones hay muchas posibilidades de desarrollo, ustedes hicieron una innovación con las escuelas de robótica y con todo lo que hicieron en esa materia que los hace singulares. Misiones tiene cosas que son singulares, vengo de un Centro de Atención de Inimputables que quisiera que sea modelo para todas las provincias de Argentina”, afirmó.

El objetivo del presidente con esta gira es reanudar su estrategia de reforzar el federalismo y no es casual que haya elegido estas cuatro provincias, importantes desde el punto de vista político más que en lo electoral. Es que la lógica de la pandemia al comienzo fue muy bonaerense, con un presidente porteño, que se mostraba junto al gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, al jefe de gobierno de la Caba, Horacio Rodríguez Larreta y rodeado de un equipo liderado por el ministro de Salud, Ginés González García, todos pertenecientes al área metropolitana. Con esta gira, Fernández busca visitar a los caudillos más tradicionales del peronismo, en el caso de Insfrán, Manzur y Herrera Ahuad y del radicalismo K, como lo es Zamora.

Vale la pena recordar que el Frente de Todos es particularmente heterogéneo: si bien la “accionista mayoritaria” es Cristina, los sectores más moderados, incluyendo los tradicionales gobernadores norteños, tienen una importancia fundamental pues el electorado en el país es también mayoritariamente moderado y la radicalización discursiva y en materia de propuestas concretas tiene fuertes consecuencias, como pusieron de manifiesto las derrotas K de 2013, 2015 y 2017. “Con Cristina no alcanza, sin Cristina no se puede”, sintetizaban con su característico pragmatismo cerca del actual presidente hace un año, cuando la fórmula Fernández-Fernández daba sus primeros pasos.

Más aún, el Presidente también aprovechó para descartar de plano esas “ideas locas” como la que propuso la diputada Vallejos, perteneciente a la Cámpora, en el sentido de que el Estado se quede con acciones de las empresas a las que ayuda a pagar parte de los salarios (programa ATP).

Se trata de un Presidente que, en vez de reaccionar en el momento, prefiere esperar la ocasión adecuada para arbitrar entre los distintos segmentos que conforman la coalición, tratando de moderar las tensiones y disputas y entre sectores más radicalizados y los más moderados. ¿Podrá seguir manteniendo ese papel de equilibrista sin que eso implique un desgaste significativo en términos de la opinión pública? ¿Será en efecto capaz de contener y disuadir a los distintos integrantes del FDT para evitar que algunas de esas tensiones eventualmente escalen? Los recursos con los que cuenta el presidente no son menores, pero la realidad durante y después de la pandemia puede constituir el principal obstáculo para lograr esos objetivos: aún evitando un nuevo default de la deuda, la situación económica será sin duda extremadamente mala. Necesita por eso Fernández mantener su coalición lo más sólida y unida que pueda. Hay que interpretar los viajes de estos días a la luz de ese objetivo primordial.

Fuente: https://tn.com.ar/opinion/alberto-fernandez-refuerza-su-alianza-con-los-gobernadores_1077317

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